Con las tareas bajo el brazo, una pluma en mi mano y la mente encendida por mi Amo, me dispongo a recostarme en mi cama… la luz apagada y un poco de música para acompañar las caricias ordenadas… Cierro mis ojos y lo siento a mi lado, el es quien guía la pluma por mi piel, pasando por mis brazos, por mi cuello, me erizo con el contacto, bajando por el canalillo y bordeando mis pechos para continuar por el camino de mi vientre, escalofríos y mi mente caliente por su uso en la distancia, imaginándolo a mi lado y sabiendo que en su cama el seguro me piensa tocándome para el. Navego sin pausa por mis muslos que se separan como lo harían delante de mi Señor, rozando la parte interna, subiendo hasta las ingles, me estremezco de placer y mi sexo comienza a latir ya empapado desde que el me indico teniéndome en sus brazos, pero llevando un caudal de esencia entre mis piernas a cada roce, a cada pen...
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